
¡Finalmente! Después de dos largos meses de esconderse como una cucaracha evadiendo la luz, nuestro amigo el fugitivo coreano ha sido puesto tras las rejas. Sí, así como lo oyen, la policía filipina, con más paciencia que un santo y más determinación que un niño queriendo un dulce, logró dar con el paradero de este individuo que seguramente pensó que Filipinas era su paraíso personal para huir de la justicia. ¿Qué lo hizo tan especial para que lo buscaran como si fuera el último rollo de sushi en Manila? Aún no lo sabemos, pero seguro que no fue por ser un buen ciudadano. Probablemente estaba disfrutando de la vida, comiendo adobo y pensando que nadie lo encontraría. ¡Error, amigo! La ley, aunque a veces lenta, siempre llega, y parece que esta vez llegó con un golpe de suerte y mucha persistencia. Ahora, la pregunta del millón es: ¿qué le espera a nuestro escurridizo amigo? ¿Será devuelto a Corea para enfrentar sus crímenes o tendrá que probar el sistema penitenciario filipino? Solo el tiempo lo dirá. Mientras tanto, aplaudimos a nuestras fuerzas del orden por este logro. ¡Un fugitivo menos en las calles! Ahora, si pudieran hacer lo mismo con todos los que se estacionan en doble fila, seríamos un país perfecto. #FugitivoCoreano #JusticiaFilipina #PersecucionExitosa